Adeu al Roure del Quintà.

divendres, 12 de desembre de 2014

Adeu al Roure del Quintà. Triste descubrimiento, después de un relajante paseo en bici por Ozinelles, ya de regreso y una vez superados los campos de Ca l'Agustí, a la altura de la Rectoría Sant Estéve d'Olzinelles, pero al otro lado de la riera, se podía divisar perfectamente la masía de Can Valls, si, perfectamente, cuando normalmente hay dificultad para verla.

No le doy importancia pero muy pronto descubro el motivo por el que hoy, y a partir de ahora Can Valls será visible desde lejos, el Roure del Quintá no estaba, bueno si estaba, pero no en su posición habitual, el viento lo había tumbado.

¿Pero cómo puede el viento tumbar un roble centenario?
¿Qué necesidad había de nivelar el inútil prado hasta dejar el majestuoso árbol literalmente suspendido de un talud?
¿Por qué si era un árbol ornamental tan apreciado, no tenía su base protegida con un pequeño muro de contención?

No es necesario ser un ingeniero forestal para darse cuenta de que el árbol se estaba descalzando por el empeño de mantener el talud libre de de vegetación, "fea" a la vista pero que evitaba la erosión del terreno por el agua.

Ese árbol ya daba sombra mucho antes de que nuestros abuelos nacieran, ¿como la vamos a recuperar?, ¿con una pérgola?

Debería sentir tristeza, pero en realidad siento rabia, mucha rabia.

Pido disculpas a las autoridades del Parque por si con las ruedas de mi bici y mi velocidad punta de 13 Km/h he podido erosionar el terreno hasta llegar al hueco enorme e irreparable que ha dejado el Roure del Quintà.






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